domingo, 22 de agosto de 2010


Le pregunté al amor: "Cuando será el día en el que para mí seas real y no solo una ilusión..."
y el solo me miro dulcemente con su absurda sonrida y respondió:
"querida, tú no estas hecha para mí"

1:25 a.m.
La noche esta algo extraña, no hay luz y no hay nada mejor que mirar las estrellas. El cielo a empezado a tornarse rojizo y un aroma muy peculiar me hace distraerme y perderme en él, es ese aroma que deja la lluvia cuando cesa, la neblina poco a poco oculta las calles y al volver a mirar hacia el cielo, ya está cubierto de ese extraño color ladrillo. Hay algo extraño, tiene una claridad como si estuviera amaneciendo, esa claridad que se da a las 5.30 aproximadamente en las madrugadas, siendo que tan solo las 1:30.
De a poco, comienzo a dejar que aquel frio de la noche, se apodere de mi, quitando la calidez de mi cuerpo y el color rosa de mi piel, tornándola totalmente blanca, dejándola casi tan fría como el hielo. Siento mi cuerpo estremecerse ante aquel frio, pero me gusta, es agradable, es como si ya fuera una parte de mi.
Mi corazón o, por lo menos lo que queda de él, es envuelto por aquel frio y le resulta agradable esa sensación, es como si fueran solo uno, mi corazón se volvió frio, como el hielo.
Ya no siente nada, no es capaz de hacerlo y tampoco lo quiere, se siente bien así como esta, al igual que yo.
Entre recuerdos y torpes líneas, recordé aquel día en el que ya fue una vez así, nada le importaba y era fuerte, incluso más fuerte que una enorme roca, nada lo lastimaba, nada lo quebraba, pero un día cometió, no, cometí el error de darle a ese frio una calidez, y se torno débil, blando, se ha quebrado una y otra vez y, aunque después de su primer quiebre, quisieron repararlo; volvió a dañarse nuevamente, quedando en peor estado del que ya estaba. El ya se canso y amablemente me pidió ser como antes, fuerte como una roca y frio, incluso más frio que el mismo hielo y por primera vez en la vida mi mente y mi corazón llegaron a un común acuerdo, ser lo que nunca debieron dejar de ser…
Mi mente borrará y mi corazón se endurecerá, así se lo propusieron y así es como siempre debió ser.


Un día prometí ser  la misma de antes, hoy es el día.

2.45 a.m.

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