Me senté a pensar en las cosas que he hecho, en las decisiones que he tomado. Quizás, no haya sido la mejor elección, pero con ella estoy bien conmigo misma, si el día de mañana aquella decisión me lleva por un mal camino, no me quedara nada más que hacerle frente con todo lo que tenga.
Estoy decepcionada, bajoneada, sin ganas de nada. Creí en falsas palabras y no fueron más que ilusiones del momento y ahora duele más de lo que ya dolía.
Que lastima, darse cuenta así, de cómo es la gente, sinceramente por mí, que desaparezcas, porque ya no hay nada más que rencor y una gran decepción, lo siento.
Y como siempre digo, quizás mañana ya sea tarde…
Que el destino se lleve mi vida porque ya no la necesito; y que el aire se lleve mi esencia para que nunca haya existido...
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