Debo suponer que la mente no manda al corazón, porque si fuese así, ya habría olvidado todo…
Hoy me desperté con una melodía que hace mucho no escuchaba, una cajita de música y, a pesar de m i dolor de cabeza, disfrute escucharla. Creo haberla oído por última vez hace muchos años, cuando tan solo era una niña. Añoro esa época sin problemas y que la única preocupación que existía era la de las tareas para el colegio. Supongo que por eso, aun me comporto de la manera en que lo hago, porque no quiero seguir creciendo.
Nunca analice lo mucho que me gustaba vivir del pasado, disfrutar los recuerdos una y otra vez, reproducirlos en mi mente las veces que sea necesario para, aunque sea por un momento, estar bien. No dura para siempre, ya que en algún momento me veo obligada a regresar al presente y ver que las cosas no son como el ayer.
Mientras caminaba hacia mi casa, veía a los niños jugar con sus juguetes y recordé, las muchas veces en las que mis viejos me regalaron la barbie que yo quería, y sus accesorios, era feliz con eso, ver a mis viejos juntos y disfrutarse, ver que en esos tiempos era feliz. Las cosas cambian y muchas veces no para mejor. Por primera vez me pongo tan melancólica un día del niño y es que tengo 19 años, mañana tendré 20 y pasado ya serán 30 y así seguiré creciendo, me hubiese gustado seguir siendo una niña jugar con mis muñecas y todo eso. Al llegar a mi casa y ver a mi hermana jugar con sus muñecas me vi a mi misma disfrutando aquel regalo. Daria lo que fuera por volver atrás y detener el tiempo, aquel tiempo en el que jugaba con mi prima y me pegaba, aquel tiempo de ir al colegio y correr y correr con aquellos que solíamos llamar amigos, hoy en día nada de eso existe, y es lo que más deseo.
Últimamente e pesando demasiado las cosas, mis errores, mis acciones y todo eso, busque darles una solución, pero no se puede; simplemente tengo que aprender de ellos y evitarlos nuevamente. Me enoja pensar en cómo la gente no entiende las cosas, por más que uno se las hace saber, no entienden y se ciegan haciendo caso omiso a sus sentimientos, si tan solo hubiese estado aquella luz de mi fe, hubiese hecho lo posible, pero la apagaste, como quien sopla una vela.
Si supieras lo mucho que mi corazón te extraña, ya que odiarte se le hace difícil…

0 comentarios:
Publicar un comentario